Posts Tagged ‘Revista Time’

Borrón y cuenta nueva

April 11, 2012

Nuestra empresa se especializa en manejo de crisis y cómo entrenar a representantes de organizaciones para transmitir con eficacia su mensaje a la prensa. Estos últimos son los llamados cursos de Media Training. Sin embargo, si el equipo de béisbol de Miami, los Marlins, nos llamara para manejarles la crisis que ha creado su entrenador, Ozzie Guillén, nuestra respuesta sería: “Hasta ahora han manejado mal la situación. Independientemente de eso, lo sentimos pero esto no hay quien lo arregle. La única solución es borrón y cuenta nueva y, además, hacerlo lo más rápido posible”.

Para quien no esté al corriente de lo ocurrido. Ozzie Guillén, de 48 años y ciudadano estadounidense nacido en Venezuela, declaró a la revista Time que “Yo amo a Fidel Castro. Yo respeto a Fidel Castro. ¿Sabes por qué? Mucha gente ha tratado de matarlo durante los últimos sesenta años, pero ese… todavía está ahí”. Guillén añadió a la frase una expresión grosera y muy poco apropiada para una persona que representa no sólo a una institución deportiva de primera línea, sino también a una ciudad: Miami.

Estamos en un país donde se respeta la libertad de expresión. Cualquier persona tiene derecho a expresar su opinión y defenderla públicamente. Sin embargo, digamos que elogiar a Fidel Castro en una ciudad como Miami, la capital del exilio cubano, no es precisamente una gran muestra de sensibilidad hacia la comunidad cubana de esa ciudad.

Por otro lado, igual que Guillén puede dar su opinión, ése es un derecho del que asimismo gozan los cubanos de Miami. Especialmente si tenemos en cuenta que son los miamenses quienes compran las entradas para ir a ver a los Marlins. Es decir, quienes pagan el sueldo a Guillén. Eso sin incluir los 487 millones de dólares de dinero público usados por el equipo para construir su estadio que, igualmente, pagan los contribuyentes. Paradójicamente, un estadio en pleno corazón de La Pequeña Habana, uno de los lugares más emblemáticos del exilio cubano.

La organización de los Marlins se distanció de esas declaraciones y suspendió a Guillén por cinco partidos, añadiendo que su sueldo de ese período será dado a organizaciones de caridad.  Guillén realizó una conferencia de prensa donde se disculpó y dijo que sus palabras se habían malinterpretado.

La revista Time no es un periodiquito de barrio. Es una de las organizaciones periodísticas más importantes del mundo.  Me cuesta mucho pensar que sus periodistas van a publicar algo así, conscientes de la controversia que va a despertar, si no tienen pruebas documentales de que eso fue exactamente lo que dijo Guillén. Si hubieran distorsionado las palabras del entrenador, asumo que Time recibiría una demanda millonaria por haber dañado seriamente la imagen y la carrera profesional de Guillén.

En cualquier crisis donde la institución o la persona hayan cometido un error, pedir disculpas siempre es el primer paso necesario para comenzar a resolver esa crisis. Sin embargo, en esta ocasión creo que no servirá para nada. En primer lugar, Guillén se disculpó, pero nunca rectificó su opinión sobre Castro. No obstante, aunque hoy dijera que Castro es un dictador, sus palabras seguramente no serían percibidas como creíbles por parte de la comunidad cubana de Miami, sino más bien como un intento por conservar su trabajo y su sueldo de diez millones de dólares. En segundo lugar, su lenguaje corporal durante la conferencia de prensa no parecía coincidir con lo que decían sus palabras. Hay que recordar que el 80% de la credibilidad de una persona está en su lenguaje corporal, no en el mensaje en sí.

Por otro lado, la sanción impuesta por los Marlins posiblemente está perjudicando más a la institución que no favoreciéndola. Parece claro que Guillén ha perdido el apoyo de la comunidad cubana, una base fundamental para el futuro del equipo. Cuanto más tarden en tomar la decisión de cambiar de entrenador, más daño se producirá en su relación con esa comunidad cubana. Guillén tiene todo el derecho del mundo a dar su opinión y los Marlins también a destituirlo si consideran que ha perdido el respaldo de la comunidad a la que representa.

En circunstancias como éstas, el Media Training o el manejo de crisis tienen un valor muy limitado. El problema adicional para Guillén es que ahora podría no quedar bien con nadie. Ni con la comunidad cubana de Miami ni con quienes simpatizan con Fidel Castro. A unos porque los ofendió y a otros porque ahora está intentando rectificar sus palabras.

Advertisements