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10 consejos para triunfar en la relación con la prensa

March 11, 2010

Por: Pablo Gato

Publicado en la edición de febrero de 2010 de Politics en español

Me han pedido que escriba un artículo sobre cómo triunfar en la relación con la prensa  y que dé diez puntos básicos al respecto. La relación con la prensa es muy importante, en muchas ocasiones incluso vital. Una mala entrevista puede hundir una carrera política. Sin embargo, saber actuar con eficacia con la prensa eleva su prestigio y reputación de forma exponencial. Quienes no entienden el poder de la prensa y la necesidad de prepararse bien para esa relación, están condenados a pagar el precio de su osadía, prepotencia o ignorancia. Y aunque esto parece una obviedad, especialmente para profesionales de la política, la verdad es que hay muchos en ese campo que todavía no se preparan debidamente para esa relación con la prensa. Esa relación, por su propia naturaleza, es muchas veces de adversarios, pero, en muchas ocasiones, no tiene por qué ser necesariamente de confrontación. Si usted entiende cómo funciona, qué quiere y cómo puede ayudar a la prensa, ya habrá ganado una importante batalla antes de que empiece.

El propio Presidente Barack Obama ha dicho que no saber comunicar bien su mensaje ha sido uno de los factores claves para los últimos y serios reveses demócratas. Uno de los más significativos, la pérdida del escaño senatorial en Massachusetts que durante casi cinco décadas fue monopolio demócrata y, concretamente, de la familia Kennedy. Eso ha provocado la muerte por vía rápida del plan de seguro médico del Presidente, dado que ahora los demócratas ya no tienen los sesenta senadores necesarios para poder aprobar leyes incluso con toda la oposición republicana en contra.

Este problema que ahora encara la Casa Blanca no se limita sólo a la relación con la prensa. Engloba un marco más amplio de comunicación estratégica. Las encuestas demuestran que la mayoría del pueblo estadounidense no entiende el plan de reforma de seguros de salud pública del Presidente ni tampoco cómo va a lograr sus metas en materia económica. Así pues, hay un problema de comunicación a nivel estructural. No obstante, la relación con los periodistas es una parte básica de esa comunicación.

Primer consejo, tómese muy en serio a la prensa y a los periodistas. No los menosprecie y trátelos con profesionalismo y respecto. Comprenda que están haciendo su trabajo. Si los trata con respeto, muchos le devolverán con la misma moneda, algo que sin duda se reflejará en su cobertura. A menos que se hayan comportado poco profesionalmente con usted, procure dar entrevistas a todos. El Presidente Obama ha decidido ignorar a la cadena conservadora FOX y eso está provocando que los conservadores expresen sus opiniones sin que la Administración dé su punto de vista. O sea, la Casa Blanca está permitiendo que su oposición conservadora defina el debate y el mensaje en ciertos foros.

Segundo. No repita a los periodistas los llamados “talking points” o pautas del día independientemente de lo que le pregunten. Si lo hace, los periodistas pensarán que los está tratando como estúpidos o que no sabe de lo que está hablando y eso se reflejará en su cobertura. Es legítimo que usted intente transmitir el “mensaje del día” que le interese, pero ha de hacerlo de forma inteligente. Utilizando las técnicas adecuadas, pero no ignorando la necesidad de información del periodista. El buen comunicador sabrá transmitir su mensaje de forma efectiva no importa qué se le pregunte.

Tercero. Cuando dé una entrevista, conozca muy bien la audiencia a la que se está dirigiendo y acomode su mensaje a esa audiencia. El periodista es el canal para llegar a esa audiencia, no un fin en sí mismo. Dé ejemplos de lo que dice para reforzar tu mensaje y que se haga creíble. El hecho de que usted diga algo no lo hace verdad. Dar ejemplos concretos, sí.

Cuarto. Simplifique su mensaje. No hable de forma complicada. Hágalo de forma correcta, pero simple. Que cualquier persona le pueda entender. No use jerga ni siglas a menos que explique su significado. Si el periodista que le cubre no es un experto en su campo, podría no entender bien lo que dice y por lo tanto seguramente le atribuiría algo que no dijo. Si eso ocurre, no se queje porque usted fue en parte responsable de eso. No transmitió su mensaje de forma clara y simple. No se aseguró de que lo entendieran.

Quinto. No improvise nada. Practique. Hasta los mejores comunicadores han reconocido que su éxito se ha basado en la práctica. El ex Presidente Bill Clinton entre ellos. En la última convención demócrata antes de ser nominado a la presidencia, Clinton recibió el mayor número de aplausos cuando en su discurso finalmente dijo “y para acabar…”.  La gente estaba aburrida de escucharlo. No supo comunicarse bien. Luego se convirtió en uno de los presidentes que mejor comunicaron. Comunicar es un arte y hay que practicarlo constantemente.

Sexto. Aprenda técnicas para estar preparado para responder con efectividad a cualquier pregunta que se le haga. Cualquier persona con un perfil público debe recibir cursillos de Media Training. Esas técnicas le ayudarán a responder cualquier pregunta, por difícil que ésta sea. Cuando practique estas técnicas llegará un punto en que no se notará que su respuesta responde a una metodología concreta. Si no domina las técnicas, sus respuestas parecerán robóticas y no auténticas. No estoy hablando de manipulación, sino de comunicación efectiva.

Séptimo. No mienta. Decir la verdad en ciertos temas puede levantar más de una ceja entre algunos políticos, pero si miente, al final, todo resulta peor. Si comete un fallo o hay una crisis, muéstrese sensible hacia lo que ha ocurrido y prometa aprender de ese fallo para que no se repita en el futuro. Si miente y la prensa averigua que lo hizo, se cebará en usted y arruinará su imagen pública.

Octavo. No improvise su relación con la prensa. No puede llamar a los periodistas sólo cuando los necesite. Tiene que mantener viva esa relación. Si esa relación existe, siempre tendrá más acceso a ellos el día que los necesite.

Noveno. Entienda la mecánica de cómo funciona la prensa. Casi siempre necesitan acceso a usted rápidamente y tienen un deadline o límite de tiempo para escribir su artículo o editar su reportaje. Tiene que adaptarte a eso o no será parte de ese reportaje, con lo cual habrá perdido la oportunidad de transmitir su mensaje a la audiencia.

Décimo. Nunca diga “sin comentarios” por muy mala que sea la situación. Eso le hace ver culpable o que oculta algo, aunque ése no sea necesariamente el caso. Los periodistas quieren una respuesta a su pregunta, pero si por algún motivo no puede dar esa respuesta en ese momento dígales algo que puedan usar. Si la prensa consigue alguna una cita, aliviará la presión.  

Estos son sólo por supuesto algunos consejos básicos. Hay muchos más, aunque lo más importante es aprender la metodología de fondo.

Lamentablemente, el periodismo cada vez se está convirtiendo en algo más superficial. Una lucha diaria para ver quién es más sensacionalista. Dicho esto, todavía hay periodistas serios y profesionales. A estos, trátelos de forma profesional. A los otros no tiene por qué darles una entrevista, pero  si lo hace prepárese bien para que sea usted quien la controla. El periodista puede hacer las preguntas que quiera, pero lo que sale de su boca lo controla usted. Enfóquese en su mensaje.

Muchas veces no se trata de defenderse de la prensa, sino de comprender cómo funciona y qué necesita. Una vez entienda eso y se prepare seriamente, los beneficios de mantener esa relación viva y muy activa son enormes.

Tanto usted como sus portavoces o responsables de comunicación tienen que entrenarse para saber comunicarse bien. No basta con creer que uno comunica bien o con quizás antes haber sido un periodista. Hay que aprender metodologías específicas para esa labor. No es lo mismo hacer preguntas que responderlas.

Sorprendentemente, muchos políticos, empresarios y figuras públicas de primer orden nunca se entrenan para eso. Luego suelen pagar el precio, ya sea con un desastre mediático o no sabiendo maximizar el beneficio gratuito y reputacional que le provee la prensa. Si usted tuviera que jugar un partido de tenis contra Rafael Nadal, ¿se prepararía antes o simplemente acudiría al terreno de juego para que le hiciera picadillo? Con la prensa es lo mismo. Prepárese para asegurarse el éxito.

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Pablo Gato es el presidente y fundador de Gato Communications.  Tiene una trayectoria periodística de 30 años, 22 de ellos en la televisión como corresponsal nacional e internacional, productor y director de noticias.

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