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Estupidez electoral en EEUU

November 1, 2012

Hoy fui a votar en las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Al elegir a mi candidato, cuál fue mi sorpresa al ver que todo el proceso es electrónico y que no queda absolutamente ningún record en papel de lo que yo voté. Sólo se me ofreció la posibilidad de votar electrónicamente. Esto atenta contra el más básico sentido común. Una cosa es que sigamos un proceso electrónico para ser más rápidos y eficientes y otra muy distinta que confiemos completamente en ese sistema y no podamos contrastar los resultados finales con  ninguna otra fuente de información para garantizar que son fidedignos. Eso no sólo es ridículo, sino muy peligroso y hasta me atrevería a decir estúpido.

EEUU insiste sistemáticamente a muchos países del mundo en que tenga unas elecciones transparentes y fiables, ¿pero lo son las estadounidenses? ¿Está totalmente descartado un fraude cibernético en Estados Unidos? ¿Podría incluso un simple error no intencional modificar los resultados? ¿Es el sistema de voto electrónico fiable al cien por cien? ¿Es posible pensar que en algún momento un presidente pueda llegar a la Casa Blanca debido a fallos en el sistema de voto electrónico y no por haber ganado legítimamente las elecciones?

Yo fui asesor de comunicación del Tribunal Supremo Electoral de Guatemala durante las elecciones presidenciales del 2011. En Guatemala se votó con papel, pero los colegios electorales enviaron la información electrónicamente al Tribunal Supremo Electoral para que los votos fueran tabulados más rápidamente y el pueblo guatemalteco supiera lo antes posible quién sería su próximo presidente. Sin embargo, tras enviar el recuento de votos electrónicamente, las papeletas fueron transportadas al tribunal para ser contadas una a una y verificar que la información electrónica fue correcta. La tarea se realizó frente a representantes de los distintos partidos políticos para garantizar la imparcialidad. Eso es un ejemplo de adaptarse a los tiempos y usar los medios cibernéticos de forma razonable e inteligente, pero, al mismo tiempo, conservando el sentido común.

Si estamos eligiendo al líder de los Estados Unidos durante los próximos cuatro años, ¿no es necesario tomar todas las medidas necesarias de precaución para asegurarnos de que el resultado refleje la voluntad de los votantes? ¿Por qué Guatemala puede usar votos de papel y después recontarlos y Estados Unidos no? ¿Cuál es el inconveniente para hacerlo y despejar así cualquier duda sobre un posible fraude o error? ¿Y no es eso especialmente importante cuando la realidad ha demostrado que una elección presidencial puede perderse en EEUU por apenas 537 votos, como ocurrió en la contienda entre Gore y Bush?

Este año la policía austríaca arrestó a un joven de quince años acusándolo de haber penetrado las operaciones cibernéticas de 259 empresas. Pero la lista es larga. Todo tipo de grandes empresas internacionales han sido penetradas por los llamados hackers, incluso las expertas en operaciones cibernéticas. Y la lista se amplía a gobiernos. El propio Pentágono ha admitido que ha sido penetrado cibernéticamente repetidas veces. Y si el Pentágono, con cientos de miles de millones de dólares de presupuesto y con una unidad de élite especializada específicamente en evitar que hackers logren penetrar al Departamento de Defensa, es penetrado, ¿por qué no sería factible poder alterar cibernéticamente los resultados de unas elecciones? ¿Y si fuera un gobierno extranjero enemigo de Estados Unidos el que quisiera hacerlo? Podría usar recursos ilimitados a tal fin.

En un tema tan importante como unas elecciones hay que usar el sentido común y, al final del día, es necesario contar votos en papel para asegurarse de que coinciden con la tabulación cibernética. Estoy completamente a favor de que se pueda votar electrónicamente por los motivos antes mencionados, pero el votante tiene que obtener un record en papel de lo que votó y dejarlo en el colegio electoral para que al final del día haya un recuento de votos fiable. No hay otra forma para que el votante se vaya tranquilo pensando que su voto realmente se contó bien. Es la legitimidad de las mismas elecciones la que está en juego. Es realmente increíble que el gobierno federal tenga un presupuesto de más de 3 billones (trillion) de dólares y que sin embargo no haya invertido una cantidad que sería irrisoria comparada al total en un sistema que despeje cualquier duda sobre la legitimidad del próximo presidente estadounidense.

Hoy fui a votar y cuando vi que no quedaba ningún record en papel de mi voto no pude dejar de pensar que las elecciones de Guatemala podrían ser más fiables que las de los EEUU.

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Electoral Stupidity in the USA

November 1, 2012

Today I voted in the US presidential election. When I selected my candidate, I was surprised to see that the entire process was electronic and that there was absolutely no paper trail of my vote. I was only offered the option to vote electronically. This is an attack on the most basic common sense. One thing is to have an electronic process to ensure speed and efficiency and another very different one is that we blindly trust that system and can’t corroborate the final results with another source of information to confirm their legitimacy. This is not only ridiculous but very dangerous and I would even dare to say, stupid.

The US systematically insists that many countries hold transparent and reliable elections, but are US elections held to the same standards? Is cyber fraud completely ruled out in the US? Could even a simple and unintentional mistake alter the results? Is the electronic voting system 100% reliable? Is it possible to think that in the future a US president will make it to the White House not because he or she won legitimately the election but because of imperfections in the electronic voting system?

I was a communications consultant to Guatemala’s Supreme Electoral Tribunal during the 2011 presidential elections. Guatemalans voted on paper ballots but the voting sites electronically transmitted the voting totals to the Supreme Electoral Tribunal so that the votes could be tallied more quickly and Guatemalan voters could know who would be their next president as soon as possible. However, after sending the tally electronically, the ballots were taken to the Tribunal to be counted one by one and to verify that the electronically-transmitted tallies were correct. This was done before representatives of the different political parties to guarantee the impartiality of the process. This is an example of adapting a process to the times and using cyber/electronic transmission systems in a reasonable and intelligent way, but at the same time using common sense.

If we are electing the US’ leader for the next four years, wouldn’t it be necessary to take all the necessary precautionary measures to ensure that the results reflect the voters’ choice? Why can Guatemala use paper ballots to tally and the United States not? What is so inconvenient about doing this to cast aside any doubt about the possibility of fraud or error? And isn’t this especially important when a presidential election in the US can be lost by 537 votes, as happened with Bush-Gore?

This year, Austrian police arrested a 15 year old and accused him of having breached the cyber operations of 259 companies. This is just an example of a long list. Every kind of international corporation has been breached by so-called hackers, including those companies that are experts in the matter. And add to that list government institutions. The Pentagon itself has admitted that it has been hacked several times. And if the Pentagon, with a budget in the hundreds of billions of dollars and a special elite division that specifically works to prevent hacking of the Department of Defense, is penetrated, how can it then not be possible to alter the results of an election in the same way? And if it were an enemy country of the United States who wished to do it? It could use its unlimited resources to achieve it.

When dealing with an issue as important as elections we must use common sense and, at the end of the day, it’s necessary to count paper ballots to ensure they match the electronically-transmitted results. I’m in complete agreement with electronic voting for the reasons outlined earlier, but voters should have a paper record of their vote to be able to turn it in at the voting sites so that there can be a reliable vote recount. There is no other way to ensure that the voter is certain that his or her vote truly counted. It’s the very legitimacy of the election that is at play. It’s truly incredible that the federal government has a budget of over three trillion dollars and that it hasn’t invested what would amount to a ridiculously small amount of money to have a system that would clear any doubt about the legitimacy of the election of the next US president.

I voted today and when I saw that there wasn’t a paper trail of my vote, I couldn’t help but think that the Guatemalan election could actually be more reliable than ours.

Entrevista: La Opinión A Coruña (7 de noviembre de 2010)

November 7, 2010

Periodista coruñés en EEUU premiado con dos EMMY por sus investigaciones

Pablo Gato: ´El gran problema de Obama es que no sabe vender lo que hace´

“Se habla del hispano Marco Rubio como rival presidencial en 2012, pero dependerá de lo que haga en temas como la reforma migratoria”

Hace dos años que abandonó el periodismo activo para dedicarse a asesorar a Estados y empresas que operan en EEUU, entre ellas cajas españolas. Es el periodista latino que cubrió más conflictos internacionales en la televisión estadounidense, ha trabajado para grandes cadenas como CNN y NBC y obtuvo dos EMMY y cuatro nominaciones de la academia de televisión por sus investigaciones

SANTIAGO ROMERO | A CORUÑA

-¿Por qué salió tan mal parado Obama en estas elecciones?

-Hay dos cosas. Un tema de fondo, que es la crítica al gasto público que genera la agenda ambiciosa de Obama y otro que, aunque es un tema de forma, es el que ha tenido más impacto en las urnas: Obama ha tenido un fracaso de comunicación enorme, no supo vender lo que está haciendo. Se comunicaron perfectamente bien a la hora de elegirlo como presidente, movilizaron al país de una forma impresionante, de hecho recaudó más dinero que nadie. Pero a la hora de gobernar descuidaron esa maquinaria de comunicación. Y Obama lo ha pagado.

-Da la impresión de que el voto latino le ha dado la espalda.

-El problema es la reforma migratoria. Obama la prometió en el primer año y no lo cumplió. Entonces, aunque ha habido cosas que los hispanos admiten que son buenas y que benefician a todo el mundo, el incumplimiento de esa promesa lo opaca todo en la comunidad latina. Lo otro pasa a ser secundario y hay mucha gente que está decepcionada. Esto le costó votos.

-¿Se verá Obama obligado a cambiar su agenda de gobierno?

-La va a tener que cambiar a la fuerza, o no conseguirá que se apruebe nada. Yo creo que va a cambiar tanto la agenda de los demócratas como de los republicanos. Si se paraliza todo también van a penalizar a los republicanos, no sólo a Obama. Ahora que son parte del gobierno no pueden seguir siendo el partido del no sin más.

-¿Estos resultados pueden ser extrapolables a una elección presidencial?

-Son distintas. Hay mucha gente que ha votado republicano no por ideología, sino para penalizar a los demócratas. Los mismos republicanos admiten que esto no es un voto de confianza para ellos, sino más bien una especie de segunda oportunidad. Y está limitada a dos años. Puede cambiar fácilmente en 2012.

-¿Será el hispano Marco Rubio el rival de Obama en 2012?

-Automáticamente ya se habla de él como candidato presidencial. Ahora bien, el tema es más complicado. Primero, para ser candidato presidencial no le basta con el apoyo hispano. Y también habría que ver si la mayoría de la comunidad hispana se siente cómoda con él como representante digamos oficial. No cabe duda de que va a ser un personaje a tener en cuenta, pero aún está por ver a dónde llega. Entre otras cosas, ahora va a tener que comprometerse en votos concretos. El apoyo de la población hispana dependerá de lo que haga y la clave será la reforma migratoria.

-Creo que es usted el periodista latino que ha cubierto más conflictos bélicos en Estados Unidos.

-Sí, porque en una época me interesó mucho. Entre eso y que nadie quería ir, era la combinación perfecta. He conocido a varios corresponsales de guerra españoles que desafortunadamente han muerto, por ejemplo Julio Fuentes, que fue asesinado en Afganistán y también conocí en la guerra de Irak a Julio Parrado un día antes de que lo mataran. Y al periodista de Antena 3 Ricardo Ortega, que murió en Haití. En España se dice que los gatos tienen siete vidas; en Estados Unidos, son nueve; pues yo he agotado las nueve. He podido morir varias veces, pero tuve suerte.

-Recibió una mención de honor de la academia de televisión por el 11-S. ¿Cómo lo vivió?

-Fue surrealista. Yo vivo cerca del Pentágono, en Washington. Iba conduciendo y vi la enorme nube de humo que salía del complejo militar, que duró días en extinguirse. Enseguida llamé a la redacción, sabían ya lo de las Torres Gemelas, pero no aún lo del Pentágono. Parecía el apocalipsis: coches en dirección opuesta, gente armada cruzando la autopista y de pronto se apagaron todos los teléfonos móviles mientras oías explosiones por todas partes, era el tendido eléctrico, pero había rumores de que había explotado un coche bomba en el Departamento de Estado. Se tenía la impresión de que Washington estaba siendo atacada en toda regla. Fue meterse en ese caos y trabajar sin parar en la redacción durante muchísimos días.

-Los episodios de Washington son los menos documentados del 11-S, por eso se agarran a ellos muchas teorías conspiratorias.

-Bueno? es sólo porque no hay un material visual tan claro como en Nueva York. Mi compañera Lori Montenegro estaba justo delante del Pentágono y vio perfectamente cómo se estrellaba el avión en el Pentágono. Ella lo vio, pero no hay un video donde se vea claramente como en Nueva York. Por eso han salido todas esas cosas.

-Conoció personalmente a varios presidentes en la Casa Blanca. ¿Cuál le impresionó más?

-Clinton, sin duda. Tiene el poder de hacerte sentir el centro del universo cuando hablas con él. Bush también es afable y chapurrea algo de español.

-Uno de sus trabajos premiados destapó algo poco conocido en Europa: la conexión del terrorismo islámico en Sudamérica.

-Sí, en la llamada triple frontera de Brasil, Argentina y Paraguay, que es la capital latinoamericana del contrabando. En esa zona hay una comunidad árabe muy fuerte y había acusaciones de que Hezbollah recaudaba allí dinero para Oriente Medio. Fuimos a comprobarlo y nos encontramos sorprendentemente con gente que confesaba sin tapujos su militancia islámica e incluso alguno que se declaró dispuesto a inmolarse en atentados suicidas si estuviese en Irak.

Interview: La Opinión a Coruña (11/7/2010)

November 7, 2010

PABLO GATO

Two years ago he left journalism to advise organizations and businesses that operate in the United States, among them Spanish banks.  He is the Hispanic journalist who has covered the most international conflicts on US television, has worked for large networks such as CNN and NBC and received two Emmys and four nominations from the National Academy of Television Arts and Sciences for his investigative reports.

A journalist from A Coruña in the USA who received two Emmys for his investigative reports

 “Obama’s big problem was his inability to sell his accomplishments”

“[Hispanic Senator-elect] Marco Rubio is being touted as a presidential nominee rival in 2012, but this will depend on what he does about issues such as immigration reform”

Santiago Romero (A CORUÑA)

–   Why did things go so badly for Obama in this election?

–   There are two issues.  The underlying one is the criticism about the high public cost of Obama’s ambitious agenda and the other which has had more impact on the ballot box: Obama has had a huge communication failure; he didn’t know how to sell his accomplishments.  They communicated perfectly well to get him elected President, they mobilized the country, and he actually raised more money than anyone else.  But when it came to governing they neglected that communication machinery.  And Obama has paid for it.

–   It looks like Hispanic voters have turned their back on him.

–   The problem is the immigration reform.  Obama promised it would happen during his first year in office and he didn’t do it.  Therefore, even though there are things that Hispanics say are good and that benefit everyone, failing to fulfill this campaign promise puts everything in a negative light for the Hispanic community.  Everything else is not important and there are a lot of disappointed people.  This cost him votes.

–   Will Obama have to change his agenda?

–   He will be forced to change it or he won’t be able to get any legislation passed.  I think that the agendas of both the Democrats and Republicans will change.  If everything comes to a halt the Republicans will be punished for it, not just Obama.  Now that they’re a majority in the Congress they cannot continue being the party of no.

–   Can these results be extrapolated to a Presidential election?

–   They’re different. There are many people who voted for the Republicans not because of their ideology, but to punish the Democrats.  The Republicans admit that this is not a confidence vote in them, but actually a second opportunity.  And it is limited to the next two years.  It can easily change in 2012.

–   Will [Hispanic Senator-elect] Marco Rubio be Obama’s opponent in 2012?

–   He’s automatically being talked about as a presidential candidate.  Now, the issue is more complicated than that.  First of all, getting Hispanics behind him doesn’t guarantee he will become the presidential candidate.  In addition, it’s yet to be seen if the majority of the Hispanic community feels comfortable with him as their so-called official representative.  Undoubtedly he will be someone to watch out for, but it’s still left to be seen how far he’ll go.  Among other things, he will have to go on the record with actual votes [in the Senate].  The support of the Hispanic population will depend on what he does and the key will be immigration reform.

–   I believe that you are the Hispanic journalist in the United States who covered the most wars.

–   Yes, because it was of great interest to me during a time in my career.  Between that and the fact that no one else wanted to cover these conflicts, it was the perfect combination.  I have met several Spanish war correspondents who unfortunately died, for example Julio Fuentes, who was murdered in Afghanistan and during the Iraq war I met Julio Parrado a day before he was killed.  And Antena 3’s Ricardo Ortega, who died in Haiti.  In Spain the saying is that a cat has seven lives; in the United States it’s nine; I have used up all nine.  I could have been killed several times, but was lucky.

–   You were recognized by the National Academy of Television Arts and Sciences for your coverage of September 11.  How was that experience?

–   It was surreal.  I live near the Pentagon, in Washington.  I was driving and saw a huge smoke cloud coming from the military complex, which took days to extinguish.  I immediately called the office, they knew about the World Trade Center but not about the Pentagon.  It was like the Apocalypse: cars driving the wrong way, armed people crossing the highway and suddenly all the cell phones went off while you could hear explosions everywhere, it was the power lines, but there were rumors that a car bomb had gone off at the State Department.  It just seemed like Washington was under attack.  It was going into that chaotic situation and working non-stop at the news desk during many days.

–   What happened in Washington is the least covered of the September 11 attacks, which is why so many people believe in conspiracy theories.

–   Well… it’s only because there isn’t the same kind of video record as there is for what happened in New York.  My colleague Lori Montenegro was right in front of the Pentagon and saw clearly how the plane crashed into the Pentagon. She saw it, but there isn’t a video where it can be seen clearly as in New York.  That is why all those things have come out.

–   You’ve personally met several Presidents at the White House.  Which one impressed you the most?

–   Clinton, without a doubt. He is able to make you feel like you’re the center of the universe when you speak with him.  Bush is also affable and speaks a bit of Spanish.

–   One of your reports that received an award uncovered something that is not well-known in Europe: the connection between Islamic terrorism in South America.

–   Yes, it’s in the area known as the Triple Frontier between Brazil, Argentina and Paraguay, the Latin American smuggling capital.  This zone has a strong Arab community and there had been accusations that Hezbollah raised funds there for the Middle East.  We went to find out and surprisingly found people who admitted openly their affiliation with radical Islamic groups and one who told us that he would be willing to be a suicide bomber if he were in Iraq.

El General en su Laberinto

June 24, 2010

La nueva víctima de la falta de Media Training es un general del Ejército de los Estados Unidos y se llama Stanley McChrystal. A pesar de haber tenido una exitosa carrera de 35 años en las Fuerzas Armadas, su fin llegó precipitadamente por no estar preparado para saber tratar con la prensa.

Un general de cuatro estrellas y encargado principal de la guerra en Afganistán difícilmente puede ser un estúpido. La pregunta inmediata es: ¿cómo pudo cometer entonces semejante fallo?

Yo he cubierto muchos conflictos y jamás he visto ningún ejército en el mundo donde los militares puedan hablar con más libertad que en el de los Estados Unidos. Son siempre muy accesibles en el campo de batalla y los altos mandos permiten que se les entreviste. A veces aplauden las decisiones que toman sus jefes y otras veces no, dando su punto de vista del por qué. También opinan si están de acuerdo o no en combatir en un conflicto determinado. Por supuesto, aunque no estuvieran de acuerdo, acatan las órdenes y las cumplen. Esa apertura no es habitual en otras fuerzas armadas.

Sin embargo, McChrystal claramente se excedió. En una entrevista con la revista Rolling Stone llamó “payaso” al Consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, afirmó que el Presidente Obama parecía “intimidado y ausente” ante la cúpula militar estadounidense, se refirió al Vicepresidente Joe Biden con una expresión figurativa cuya traducción no podría publicarse en este blog pero que definitivamente no es ninguna alabanza y, para colmo, calificó de poco menos que de traidor al embajador de Washington en Kabul.

Me parece obvio que McChrystal no pretendía realizar estas críticas y después renunciar a su puesto en desacuerdo con cómo se está ejecutando la guerra en Afganistán. Si ése hubiera sido el caso, al leer la entrevista, no hubiera llamado inmediatamente al Vicepresidente Joe Biden para pedirle excusas ni hubiese esperado a que el Presidente Obama decidiera si lo despedía o no. El se hubiera adelantado renunciando. El asesor de prensa de McChrystal también perdió su trabajo.

El problema de McChrystal es que jamás fue entrenado bien para saber cómo tratar con la prensa.

¿Fue suficientemente claro el periodista que lo entrevistó al decir que todo lo que le estaban diciendo iba a ser utilizado en un artículo? ¿Pensaron McChrystal y sus asesores que podían hablar en confianza con ese periodista y que lo que le dijeran no sería publicado y que eran sólo comentarios entre “amigos”? ¿Dejaron claro los militares al periodista que todos esos comentarios eran “off the record”? ¿Entiende McChrystal que la lealtad principal de un periodista no son sus “nuevos amigos militares” sino conseguir buenas historias para su publicación o canal?

Ni McChrystal ni sus asesores niegan que hicieran esas declaraciones, pero sospecho que jamás pensaron que saldrían publicadas textualmente. Nadie quiere acabar una carrera tan gloriosa de forma tan desafortunada.

Un simple cursillo de Media Training hubiera ahorrado a McChrystal este vergonzoso final a su carrera y todavía sería el máximo mando de la OTAN en Afganistán. Tony Hayward, el CEO de  BP, también se hubiera ahorrado muchos disgustos y dinero si hubiese recibido ese entrenamiento. Los fallos cometidos por Hayward durante la crisis del Golfo de México son demasiado numerosos como para poder resumirlos aquí. Su actitud sólo hizo aumentar la gravedad de una situación ya muy difícil de por sí.

El General McChrystal viene del mundo de las Fuerzas Especiales. Unas fuerzas que siempre se mueven en secreto y con muy poco perfil público. McChrystal era venerado por sus soldados porque lideraba con el ejemplo. En el 2005, por ejemplo, lideró un pequeño grupo de comandos en Irak en un ataque antes del amanecer contra uno de los escondites de Abu Musab al-Zarqawi, líder de Al Qaeda que posteriormente cayó muerto en combate. Los insurgentes rodearon al pequeño grupo de soldados estadounidenses y comenzó una dura batalla en la que McChrystal luchó con valentía. No es habitual que un general de cuatro estrellas se arriesgue de esa forma.

McChrystal estaba habituado al mundo de las operaciones encubiertas. A vivir en la sombra. Sin embargo, cuando se le nombró para un puesto de tanta relevancia y perfil como el de máximo jefe militar en el terreno para la guerra en Afganistán, entró a un mundo completamente nuevo y desconocido para él. Y uno de los cambios más drásticos es la continua exposición frente a la prensa.

Me parece obvio que nadie lo entrenó para tratar con efectividad con la prensa. Un fallo que echa por tierra sus 35 años de carrera y sacrificio por su país. Se va por la puerta de atrás acusado por el Presidente de cuestionar la autoridad civil sobre el Pentágono y de dividir al equipo encargado de la guerra en Afganistán. Acusaciones muy fuertes, especialmente ahora que el conflicto en ese país se recrudece y aumenta el número de muertos estadounidenses. La mayor parte del pueblo norteamericano, según las encuestas, ya no ve razón para seguir en esa guerra. El incidente con McChrystal, definitivamente, no ayuda a la Administración en un momento tan delicado como éste.

En una sociedad como la nuestra, con un ciclo continuo de información durante las 24 horas del día, Media Training no es un lujo sino una necesidad para cualquiera que es parte de ese ciclo o quiere serlo.

Media Training debería ser una asignatura más en los estudios académicos. Ya sea para militares, científicos, médicos, economistas o básicamente cualquier profesional.

Una persona puede pasar años, por ejemplo, en una escuela de negocios preparándose para ser un excelente mánager. Sin embargo, si no sabe comunicarse con efectividad pierde un gran valor añadido. No sólo porque pierde ocasiones de obtener publicidad positiva gratuita a través de los medios de comunicación o porque no estará preparado para comunicarse bien durante una crisis importante en su organización, sino también porque todas esas técnicas para comunicarse con efectividad con la prensa también se aplican a la comunicación interna de su organización. Y por supuesto, de igual forma, con otros sectores externos a la empresa que no sean necesariamente la prensa, como gobiernos, inversores, etc.

Las víctimas de la falta de Media Training son continuas. McChrystal ha sido sólo la más reciente. La siguiente ya está a punto de caer. Manténgase en sintonía.

The General in his Labyrinth

June 24, 2010

The newest victim of a lack of Media Training is a US Army general by the name of Stanley McChrystal.  Even though he had a successful 35 year-long career in the Armed Forces, it quickly crashed down because he was not ready to deal with the media.

A four-star general in charge of the war in Afghanistan could hardly be considered stupid.  Therefore, it begs the question:  How could he make such a fatal mistake?

I have covered many wars and can say that I have not observed armed forces where its members can speak with as much freedom as those of the United States.  They are always accessible on the battlefield and their senior commanders make them available for interviews.  Sometimes they praise their leaders’ decisions and other times they don’t, freely talking about their point of view.  They also talk about whether or not they agree or disagree with fighting in a specific campaign.  This type of openness is not usual among other armed forces.

However, McChrystal clearly went above and beyond this openness.  During an interview with Rolling Stone Magazine he said that the White House’s National Security Advisor was a “clown,” stated that President Obama seemed to be “intimidated and absent” while meeting with US military leaders, referred to Vice President Joe Biden with an euphemism that cannot be quoted on this blog and which definitely was not a compliment, and on top of all of this, pretty much said that the US Ambassador to Kabul was a traitor.

It seems obvious to me that McChrystal did not intend to make these critical comments and then resign because he disagreed with how the war in Afghanistan was being carried out.  If this had been the case, after reading the interview, he would not have immediately called Vice President Joe Biden to apologize nor would he have waited until President Obama decided whether or not to fire him.  He would have preemptively resigned.  His press assistant did immediately lose his job.

McChrystal’s problem is that he was never trained about how to deal with the media.

Was the reporter who interviewed him sufficiently clear when he told him that everything McChrystal said would be used in the article?  Did McChrystal and his advisors think they could speak candidly with the journalist and that whatever they said would not be published and would be considered comments among “friends”?  Did they make it perfectly clear to the journalist that all of those comments were “off the record”?  Does McChrystal understand that a journalist’s main loyalty is not to his “new military friends” but to get good stories for his or her publication or channel?

Neither McChrystal nor his advisors deny making the statements in question, but I think that they never thought that they would be quoted verbatim.  No one wants to end such a distinguished career on such a disgraceful note.

A simple Media Training course would have saved McChrystal from this embarrassing end to his career and he would still be the supreme commander of NATO forces in Afghanistan.  Tony Hayward, British Petroleum’s CEO, would also have spared himself from the many confrontations he has faced and saved quite a bit of money if he had been trained properly.  Hayward’s mistakes during the Gulf of Mexico crisis are way too many to outline in this article.  His behavior only served to exacerbate an already difficult situation.

General McChrystal is a product of the Special Forces.  A secretive organization that works in the shadows, away from the public eye.  McChrystal was admired by his subordinates because he led by example.  In 2005, for example, he led a small group of commandoes in Iraq in a pre-dawn attack against one of the hideouts of Abu Musab al-Zarqawi, an Al Qaeda leader who was subsequently killed in combat.  The insurgents surrounded the small group of US soldiers and McChrystal fought valiantly in the intense battle.  It is not usual for a four-star general to risk his life in such a way.

McChrystal was used to the world of undercover operations.  To live in the shadows.  However, when he was named to such a high-profile job as that of supreme commander of ground forces of the Afghan war, he entered a completely different and unknown world for him.  And one of the most drastic changes was the continuous contact with the press.

It is obvious to me that no one trained him to deal effectively with the media.  A mistake that decimates his 35-year career of sacrifice for his nation.  He leaves through the back door, accused by the President of questioning the civil authority over the Pentagon and of bringing division to the team in charge of the war in Afghanistan.  Strong accusations all, especially now that the conflict in that country intensifies and the number of dead Americans is on the increase.  The great majority of Americans, according to recent polls, don’t see the reason behind continuing the war.  This incident with McChrystal definitely does not help the Administration at this junction.

In a society such as ours, with an ongoing news cycle where information flows 24 hours a day, Media Training is not a luxury, it is a necessity for anyone who is or wants to be a part of that cycle.

Media Training should be a required part of the curriculum at colleges and universities.  Whether for members of the military, scientists, physicians, economists, or basically any professional.

For example, someone can spend years in business school preparing to be an excellent manager.  However, if he or she does not know how to communicate effectively, they will miss an important value added component.  Not only because they miss out on opportunities to get free, positive publicity through the media.  Or because they won’t be ready to communicate well during times of crisis.  But, also because all these techniques to communicate effectively with the media are also applicable to internal communications in any organization.  And of course, they can also be used to communicate effectively with external stakeholders.  

The victims of this lack of Media Training will continue to surface.  McChrystal is only the most recent one.  A new one will soon come to our attention.  Stay tuned.

La burbuja de la Casa Blanca

May 30, 2010

Ningún presidente se libra. A todos, en algún momento de su Administración, les dicen que se han encerrado en la “burbuja de la Casa Blanca”. Es decir, que, inmersos en su trabajo diario y pasando el mayor tiempo aislados en la residencia presidencial,  se han alejado de lo que es la realidad del país. Que no entienden realmente lo que ocurre en la calle. Que han perdido la sensibilidad respecto a las preocupaciones diarias del ciudadano común. Ahora esas críticas son para el Presidente Obama. ¿El motivo? El derrame de petróleo en el Golfo.

La Casa Blanca está a la defensiva en este tema. En las primeras semanas de la crisis, las encuestas decían que el público veía un claro responsable del desastre, British Petroleum (BP), y aprobaba el manejo de la situación por parte del gobierno. Sin embargo, esa situación ha ido cambiando sustancialmente y la confianza en la labor de la Administración ha decaído de forma importante.

Muchos comentaristas criticaron al Presidente Obama por, aparentemente, no elevar esta crisis desde el principio al nivel de importancia que se merecía.  El accidente del 20 de abril ya ha provocado el mayor derrame de petróleo en la historia de Estados Unidos.

El Presidente respondió convocando una conferencia de prensa el jueves 27 de mayo y dijo que su Administración siempre ha liderado la respuesta a la crisis y que quien lo pusiera en duda, simplemente, “no conocía los hechos”.

Sin embargo, incluso reconocidos activistas demócratas como James Carville, residente en la zona afectada, se han enfrentado abiertamente a la Casa Blanca acusándolos de lentitud en la respuesta. Carville incluso añadió que si la crisis hubiese sido en las cosas de California o en las playas cercanas a la capital Washington, la respuesta hubiera sido completamente distinta: rápida, eficiente, contundente, coordinada. Carville, una persona clave durante la presidencia de Bill Clinton, se ha ido mostrando cada vez más agresivo contra la forma en la que la Casa Blanca está manejando la situación. Y lo hace en público, plenamente consciente del resentimiento que eso está creando en la Administración. Sin embargo, Carville no está solo. La senadora demócrata por Luisiana, Mary Landrieu, también afirmó que “El presidente no ha estado todo lo visible que hubiera debido en este tema y, desafortunadamente, va a pagar un precio político por eso”.

Los republicanos afirman que si en vez de al Presidente Obama, esto le hubiera ocurrido al ex Presidente Bush, los demócratas estarían criticándolo sin piedad durante las veinticuatro horas del día. Lo acusarían de incompetente y de no ser más activo en la crisis por lo que dirían son sus lazos con la industria petrolera.

El Presidente Obama insistió en la conferencia de prensa en que ésta es una clara prioridad para su gobierno y que desde el principio han volcado todo tipo de expertos y recursos para solucionar cuanto antes el vertido de petróleo. Según él, esto es lo primero que piensa al despertarse y en lo último al acostarse.

No vamos a poner en duda las palabras del Presidente con respecto a su esfuerzo, pero lo cierto es que muchos piensan que el gobierno no ha hecho lo suficiente y que ha dejado la iniciativa de un tema tan importante a BP. Esas personas califican este derrame como una crisis nacional y añaden que por lo tanto el gobierno hubiera tenido que tener una actitud de claro liderazgo. Según ellos, ese liderazgo o no ha existido o no se ha sabido comunicar al público estadounidense. Y como todos sabemos, en política la percepción es el noventa por ciento de la realidad.

Creo que esa conferencia de prensa del Presidente se produjo demasiado tarde. No fue proactiva, sino reactiva. Pienso que si el Presidente Obama nombró inmediatamente al almirante de la Guardia Costera Thad Allen como el  encargado de coordinar la respuesta federal al desastre, Allen tenía que haber estado desde el principio al lado del representante de BP en sus comparecencias diarias frente a la prensa. Igual que las autoridades locales y federales. Pero el público estadounidense veía solo a una persona: el representante de BP. Pienso que el Presidente no puede comparecer ante una conferencia de prensa sin antes haber sido informado de por qué una persona clave en este tema ha sido despedida o ha renunciado. Hablo de Elizabeth Birnbaum, ex directora del Servicio de Administración de Minerales y que respondía al Secretario del Interior, Ken Salazar. Ese es el departamento del gobierno que el mismo Presidente Obama criticó como responsable por permitir que la industria petrolera tuviera una influencia indebida en el área de control ambiental y de seguridad con respecto a las explotaciones petrolíferas.

El Presidente viajó el viernes una vez más a la zona afectada para ver en persona los efectos del desastre. Ahora el gobierno afirma que no son 5 mil barriles de petróleo diarios los que se vierten en el derrame, como se dijo durante semanas, sino 19 mil.

El Presidente Obama fue a una de las playas afectadas y luego se reunió con las autoridades encargadas de luchar contra el vertido. Tras la reunión,  se fue del estado. Se fue sin ni siquiera hablar con los pescadores y los habitantes de la zona. Es decir, los más directamente afectados por el desastre. Fue un viaje celérico. Teniendo en cuenta las críticas, justas o no, respecto a su actuación hasta el momento, ¿por qué no aprovechar el fin de semana largo de Memorial Day para quedarse dos o tres días más en el área y familiarizarse así de forma más profunda con la situación in situ? ¿Por qué no quedarse para escuchar de primera mano los testimonios de los afectados? ¿Por qué no quedarse y transmitir así el claro mensaje de que no hay prioridad más importante para él que ésa? Pienso que fue una gran oportunidad perdida para el Presidente y que eso ha acentuado aún más la percepción en Luisiana de que Washington realmente no entiende la gravedad de la situación para ese estado. Un estado ya muy resentido contra el gobierno federal por la respuesta en la desgracia de Katrina.

El Presidente Obama fue universalmente aplaudido por ser un maestro de  la relación con la prensa durante la campaña presidencial. Es sin duda un gran comunicador. Uno de los mejores. También pasó a la historia como el primero que supo movilizar un apoyo popular masivo para su campaña a través de las redes sociales. Algo que le permitió recaudar más dinero que nadie en la historia del país y con un promedio de contribuciones de cien dólares o menos. También ha demostrado que no tiene miedo a coger al toro por los cuernos. En apenas un año ha liderado la lucha por la reforma del seguro de salud, la reforma financiera y los significativos paquetes de estímulo económico.

El Presidente dijo en Luisiana que ha triplicado la ayuda para la crisis del vertido de petróleo. Barack Obama ha dado su teléfono en la Casa Blanca a las autoridades de las comunidades afectadas para que le llamen directamente en caso de que algo de todo lo prometido no se esté cumpliendo. Sus asesores confirman que  está siendo constantemente informado de todo lo que ocurre y que finalizar el vertido de petróleo es una de sus mayores prioridades. Que le ocupa muchas horas al día.

Sin embargo, lo cierto es que la percepción de que no ha habido suficiente liderazgo presidencial en este tema continúa entre muchos.  Hasta el día de hoy, muchos aún no saben quién realmente está a cargo de esta crisis.  Sí, el Presidente afirma que él es el último responsable, pero ¿quién es el responsable de la situación en el día a día?  ¿BP? ¿El almirante del Servicio de Guarda Costas? ¿El gobernador de Luisiana? ¿Las autoridades locales? ¿El Secretario del Interior, Ken Salazar? ¿Alguien en Washington?  ¿Quién?  Yo, que he seguido de cerca este tema, admito que tampoco lo sé.  La Administración aún no ha puesto una cara que todos podamos identificar como la persona responsable del tratamiento diario de la crisis. Algo fundamental para la percepción pública.

Y es que no basta con hacer cosas, sino que hay que saber comunicar con eficacia lo que se hace. Es difícil entender cómo una Administración como ésta, tan conocedora de la importancia de la opinión pública, haya permitido que se creara esa percepción en un asunto tan importante como éste. Ahora, además de solucionar el problema, van a tener que comunicar extremadamente bien todo lo que se hace para evitar que este desastre ecológico también se convierta en político para la Casa Blanca.

The White House Bubble

May 30, 2010

Every president is a victim of it.  Each one, sometime during their Administration, hears that he has locked himself in “the White House bubble.”  This means that, immersed in his daily work, spending most of his time isolated in the Executive Mansion, he has distanced himself from the country’s realities.  That he doesn’t understand what’s happening on Main Street.  That he doesn’t understand any longer the daily concerns of the common citizens. These criticisms are now aimed at President Obama.  The reason?  The oil spill in the Gulf of Mexico.

The White House is on the defensive regarding this issue.  During the first weeks of the crisis, the polls stated that the public had decided on a clear responsible party for the disaster, British Petroleum (BP), and approved of the way the government was handling the situation.  However, opinions have been changing substantially since then and the confidence on the Administration has fallen significantly.

Many pundits criticized President Obama for, apparently, not giving the crisis the importance it merits from the very beginning.  The April 20 incident has already become the largest oil spill in the history of the United States. 

The President responded by holding a press conference on May 27 and said that his Administration has always led the response to the crisis and that those who doubted this, simply “don’t know the facts.”

However, even well-known Democratic activists such as James Carville, who lives in the affected area, have directly confronted the White House, accusing it of responding to the crisis too slowly.  Carville even added that if the crisis had taken place on the coasts of California or on the beaches near the Washington, DC area, the response would have been completely different:  quick, efficient, forceful, well-coordinated.  Carville, a key advisor during the Clinton Administration, has grown more aggressive in his critique of the way the White House is managing the situation.  And he is doing this publicly, completely aware of the resentment that he is creating in the Administration.  Still, Carville isn’t the only one.  Louisiana’s Democratic Senator, Mary Landrieu, also stated “the President has not been as visible as he should have been on this and he is going to pay a political price for it, unfortunately.”

The Republicans state that if this had happened to former President George W. Bush, rather than to President Obama, the Democrats would be criticizing him mercilessly 24-hours a day.  They would accuse him of incompetence and of not being actively involved in the crisis because of his ties to the oil industry.

During the press conference President Obama insisted that this is a clear priority for his Administration and that from the onset they have devoted the necessary experts and resources to solve the oil spill as fast as possible.  According to him, this situation is first on his mind when he wakes and last when falling asleep.

We won’t put in question the President’s statements regarding his efforts, but the truth is that many people think that the government has not done enough and that they have let BP take the lead in dealing with such an important issue.  These people qualify the spill as a national crisis and add that, therefore, the government should clearly have a leadership role and attitude.  According to them, this leadership has either not been in place or has not been properly communicated to the American people.  And as we all know, in politics perception is 90 percent of reality.

I think that the President’s press conference took place too late.  It was not proactive but reactive.  I believe that if President Obama immediately named US Coast Guard Admiral Thad Allen to be in charge of the Federal response to the disaster, from the beginning Allen should have stood shoulder-to-shoulder with BP’s representatives during the daily press conferences.  This also applies to the local and state authorities.  But the US public only saw one person:  the BP spokesperson.  I think that the President cannot hold a press conference without being informed that a key player in the situation had been fired or had resigned.  This person is Elizabeth Birnbaum, the former director of the Minerals Management Service, an executive who answered to Interior Secretary Ken Salazar. This is the very government agency that President Obama criticized for its responsibility in allowing the oil industry to have improper influence in the environmental control area and security regarding oil rig accidents.

On Friday, May 28, the President once again to the affected zone to witness the effects of the disaster.  The government now asserts that instead of the five thousand barrels of oil it had previously stated were being spilled, the real number is 19 thousand.

President Obama went to one of the beaches suffering the effects of the crisis and later met with the leaders in charge of fighting the spill.  After the meeting, he left Louisiana.  He left without even speaking with the fishermen and citizens of the area.  Those clearly most directly affected by the disaster.  It was a flyover type of trip.  Taking into account the criticism, right or wrong, regarding his behavior up to then, why not take advantage of the long Memorial Day weekend to stay a couple of days in the area and become more deeply familiarized with the situation where it is happening?  Why not stay to listen to first-hand accounts from the victims?  Why not stay and convey the clear message that he doesn’t have a priority more important than this one?  I think that it was a great lost opportunity for the President and that this has highlighted even more Louisiana’s belief that Washington truly doesn’t understand what this situation means to the state.  A state already very resentful with the federal government for its response to Katrina.

President Obama was universally praised for being a master in his relations with the media during the presidential campaign.  He is undoubtedly a great communicator.  He’s also has left his mark in history by being the first who knew how to mobilize massive popular support for his campaign through social media networks.  Something that enabled him to raise more money than any other presidential campaign in history with an average contribution of $100 or less.  He also has shown that he is not afraid to “grab the bull by the horns.”  In just a year he has led the fight for health care reform, financial reform, and significant economic stimulus packages.

President Obama said in Louisiana that he has tripled the aid to deal with the oil spill.  He has even given his White House phone number to the local community authorities so that they can call him directly if something that has been promised is not taken care of.  His advisors confirm that he is constantly briefed about everything that is happening and that stopping the oil spill is one of his main priorities.  That this issue takes up many hours of his day.

Nevertheless, the truth is that the ongoing perception is that there hasn’t been enough presidential leadership on this matter.  To this day, many people still don’t know who is really in charge of this crisis.  Yes, the President stated that he is ultimately responsible, but, who is responsible on a day-to-day basis?  BP? The Coast Guard admiral?  The governor of Louisiana? The local authorities?  Secretary of Interior Ken Salazar?  Someone in Washington? Who?  I, who have been following this situation closely since it began, must admit that I have no idea.  The Administration has yet to put forth a face that we can all identify as the person responsible for the daily management of the crisis.  Something fundamental in terms of public perception is that someone specific is designated as being in charge.

And that it’s not enough to do things, but that you must know how to efficiently communicate what is being done.  It is difficult to understand how an Administration such as this one, so aware of the importance of public opinion, has allowed for this perception to spread regarding an issue as important as this one.  Now, in addition to solving the problem, they will have to communicate extremely well everything being done to prevent that this ecological disaster also becomes a political one for the White House.

The White House Learns a Lesson the Hard Way

February 18, 2010

President Obama has recognized that his Administration is not communicating well.  According to him, this inability to communicate effectively with the American people has been one of the main reasons for the Democrats’ most recent setbacks.  Poor communication equals big problems, be it in the political or business arenas.  Does this sound familiar?

The Democrats are still in shock after the loss of the Senate seat in Massachusetts that during almost five decades was a Democrat stalwart, and more specifically a Kennedy seat.  Republican Scott Brown’s surprising victory put an end to the Democrats’ super majority and, more importantly, with Obama’s healthcare reform proposal.  That is, the proposal the President wanted.

The White House stresses that the plan isn’t at fault; the problem is that the American people have not been told clearly what the plan entails.   The Administration is now retooling its communication strategy.  It will now include quicker responses to political attacks, a more stringent control of messages and more public appearances by the President.  The White House has said that its communication team allowed the opposition to take the lead with its message and failed to counterattack effectively.  Some examples of the new strategy include Vice President Biden’s appearance in two network Sunday shows.  After seven months, President Obama held a press conference last week – another example of the new strategy.

The conclusion is clear.  The White House has taken the offensive to be able to ensure the same support it had during the presidential campaign.  Everyone recognizes that the campaign communication strategy was one of the pillars of its successful run for the White House.

Another important part of the new strategy is getting the President out of the White House, to enable him to be seen in other scenarios where he is not surrounded by “Washington suits.”  If he is going to speak about the environment, he’ll go to a national park.  If he’s going to announce an initiative about the automobile industry, he’ll do so at a car assembly line in Detroit – the perfect photo op.

You can never let your guard down when it comes to communicating.  You must be proactive and sell your message constantly.  You must define your message and not let others do it for you.  If you do so, you’ll pay a very heavy price.  The White House has understood this all too well.

La Casa Blanca aprende una dura lección

February 18, 2010

El Presidente Obama ha reconocido que su Administración no se está comunicando bien. Según él, no haber sabido comunicar con efectividad al pueblo norteamericano los planes de su Administración ha sido una de las principales causas de los últimos reveses demócratas. Mala comunicación es igual a serios problemas, ya sea en el campo político o corporativo. ¿Suena familiar?

Los demócratas aún están en shock por la pérdida del escaño del Senado que durante prácticamente cinco décadas fue monopolio demócrata y concretamente de los Kennedy. El republicano Scott Brown y su sorpresiva victoria en Massachusetts acabaron con el rodillo demócrata en el Senado y, de esa forma, también acabaron con el plan de reforma de seguros de salud médica propuesto por Obama. Al menos, tal y como lo quería el Presidente.

La Casa Blanca dice que no es por falta de mérito del plan, sino porque no se ha explicado bien al público estadounidense. Ahora la Administración está retocando la estrategia de comunicación, que incluirá respuestas más rápidas a ataques políticos, un control más estricto del mensaje que se quiere dar y más apariciones del Presidente Obama en público. La propia Casa Blanca admite que su equipo de comunicación permitió que la oposición tomara la iniciativa en el mensaje y que no supiera contrarrestar de forma efectiva los ataques. Como ejemplo de la nueva estrategia, el Vicepresidente Biden apareció en dos programas políticos dominicales. La conferencia de prensa del Presidente la semana pasada, la primera en siete meses, es otro ejemplo de la nueva estrategia.

La conclusión es clara. La Casa Blanca ha pasado a la ofensiva para tratar de conseguir el mismo apoyo que obtuvieron durante la campaña presidencial. Todos reconocen que su estrategia de comunicación fue uno de los pilares de su éxito en alcanzar la Presidencia.

Otro de los puntos de la nueva estrategia es sacar al Presidente de la Casa Blanca y que se le vea en otros contextos que no sea rodeado de personas vestidas con

traje de Washington. Si se trata de un evento relacionado con el medio ambiente, hacerlo en un parque nacional. Si se trata de un tema relacionado con la industria automotriz, que las cámaras puedan fotografiarlo y filmarlo en una fábrica en Detroit.

En la comunicación, nunca se puede bajar la guardia. Hay que ser proactivo, vender constantemente tu mensaje. No dejar que otros te definan, hacerlo tú. Si dejas de hacerlo, pagas el precio. La Casa Blanca lo ha entendido muy bien.