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El General en su Laberinto

June 24, 2010

La nueva víctima de la falta de Media Training es un general del Ejército de los Estados Unidos y se llama Stanley McChrystal. A pesar de haber tenido una exitosa carrera de 35 años en las Fuerzas Armadas, su fin llegó precipitadamente por no estar preparado para saber tratar con la prensa.

Un general de cuatro estrellas y encargado principal de la guerra en Afganistán difícilmente puede ser un estúpido. La pregunta inmediata es: ¿cómo pudo cometer entonces semejante fallo?

Yo he cubierto muchos conflictos y jamás he visto ningún ejército en el mundo donde los militares puedan hablar con más libertad que en el de los Estados Unidos. Son siempre muy accesibles en el campo de batalla y los altos mandos permiten que se les entreviste. A veces aplauden las decisiones que toman sus jefes y otras veces no, dando su punto de vista del por qué. También opinan si están de acuerdo o no en combatir en un conflicto determinado. Por supuesto, aunque no estuvieran de acuerdo, acatan las órdenes y las cumplen. Esa apertura no es habitual en otras fuerzas armadas.

Sin embargo, McChrystal claramente se excedió. En una entrevista con la revista Rolling Stone llamó “payaso” al Consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, afirmó que el Presidente Obama parecía “intimidado y ausente” ante la cúpula militar estadounidense, se refirió al Vicepresidente Joe Biden con una expresión figurativa cuya traducción no podría publicarse en este blog pero que definitivamente no es ninguna alabanza y, para colmo, calificó de poco menos que de traidor al embajador de Washington en Kabul.

Me parece obvio que McChrystal no pretendía realizar estas críticas y después renunciar a su puesto en desacuerdo con cómo se está ejecutando la guerra en Afganistán. Si ése hubiera sido el caso, al leer la entrevista, no hubiera llamado inmediatamente al Vicepresidente Joe Biden para pedirle excusas ni hubiese esperado a que el Presidente Obama decidiera si lo despedía o no. El se hubiera adelantado renunciando. El asesor de prensa de McChrystal también perdió su trabajo.

El problema de McChrystal es que jamás fue entrenado bien para saber cómo tratar con la prensa.

¿Fue suficientemente claro el periodista que lo entrevistó al decir que todo lo que le estaban diciendo iba a ser utilizado en un artículo? ¿Pensaron McChrystal y sus asesores que podían hablar en confianza con ese periodista y que lo que le dijeran no sería publicado y que eran sólo comentarios entre “amigos”? ¿Dejaron claro los militares al periodista que todos esos comentarios eran “off the record”? ¿Entiende McChrystal que la lealtad principal de un periodista no son sus “nuevos amigos militares” sino conseguir buenas historias para su publicación o canal?

Ni McChrystal ni sus asesores niegan que hicieran esas declaraciones, pero sospecho que jamás pensaron que saldrían publicadas textualmente. Nadie quiere acabar una carrera tan gloriosa de forma tan desafortunada.

Un simple cursillo de Media Training hubiera ahorrado a McChrystal este vergonzoso final a su carrera y todavía sería el máximo mando de la OTAN en Afganistán. Tony Hayward, el CEO de  BP, también se hubiera ahorrado muchos disgustos y dinero si hubiese recibido ese entrenamiento. Los fallos cometidos por Hayward durante la crisis del Golfo de México son demasiado numerosos como para poder resumirlos aquí. Su actitud sólo hizo aumentar la gravedad de una situación ya muy difícil de por sí.

El General McChrystal viene del mundo de las Fuerzas Especiales. Unas fuerzas que siempre se mueven en secreto y con muy poco perfil público. McChrystal era venerado por sus soldados porque lideraba con el ejemplo. En el 2005, por ejemplo, lideró un pequeño grupo de comandos en Irak en un ataque antes del amanecer contra uno de los escondites de Abu Musab al-Zarqawi, líder de Al Qaeda que posteriormente cayó muerto en combate. Los insurgentes rodearon al pequeño grupo de soldados estadounidenses y comenzó una dura batalla en la que McChrystal luchó con valentía. No es habitual que un general de cuatro estrellas se arriesgue de esa forma.

McChrystal estaba habituado al mundo de las operaciones encubiertas. A vivir en la sombra. Sin embargo, cuando se le nombró para un puesto de tanta relevancia y perfil como el de máximo jefe militar en el terreno para la guerra en Afganistán, entró a un mundo completamente nuevo y desconocido para él. Y uno de los cambios más drásticos es la continua exposición frente a la prensa.

Me parece obvio que nadie lo entrenó para tratar con efectividad con la prensa. Un fallo que echa por tierra sus 35 años de carrera y sacrificio por su país. Se va por la puerta de atrás acusado por el Presidente de cuestionar la autoridad civil sobre el Pentágono y de dividir al equipo encargado de la guerra en Afganistán. Acusaciones muy fuertes, especialmente ahora que el conflicto en ese país se recrudece y aumenta el número de muertos estadounidenses. La mayor parte del pueblo norteamericano, según las encuestas, ya no ve razón para seguir en esa guerra. El incidente con McChrystal, definitivamente, no ayuda a la Administración en un momento tan delicado como éste.

En una sociedad como la nuestra, con un ciclo continuo de información durante las 24 horas del día, Media Training no es un lujo sino una necesidad para cualquiera que es parte de ese ciclo o quiere serlo.

Media Training debería ser una asignatura más en los estudios académicos. Ya sea para militares, científicos, médicos, economistas o básicamente cualquier profesional.

Una persona puede pasar años, por ejemplo, en una escuela de negocios preparándose para ser un excelente mánager. Sin embargo, si no sabe comunicarse con efectividad pierde un gran valor añadido. No sólo porque pierde ocasiones de obtener publicidad positiva gratuita a través de los medios de comunicación o porque no estará preparado para comunicarse bien durante una crisis importante en su organización, sino también porque todas esas técnicas para comunicarse con efectividad con la prensa también se aplican a la comunicación interna de su organización. Y por supuesto, de igual forma, con otros sectores externos a la empresa que no sean necesariamente la prensa, como gobiernos, inversores, etc.

Las víctimas de la falta de Media Training son continuas. McChrystal ha sido sólo la más reciente. La siguiente ya está a punto de caer. Manténgase en sintonía.

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The General in his Labyrinth

June 24, 2010

The newest victim of a lack of Media Training is a US Army general by the name of Stanley McChrystal.  Even though he had a successful 35 year-long career in the Armed Forces, it quickly crashed down because he was not ready to deal with the media.

A four-star general in charge of the war in Afghanistan could hardly be considered stupid.  Therefore, it begs the question:  How could he make such a fatal mistake?

I have covered many wars and can say that I have not observed armed forces where its members can speak with as much freedom as those of the United States.  They are always accessible on the battlefield and their senior commanders make them available for interviews.  Sometimes they praise their leaders’ decisions and other times they don’t, freely talking about their point of view.  They also talk about whether or not they agree or disagree with fighting in a specific campaign.  This type of openness is not usual among other armed forces.

However, McChrystal clearly went above and beyond this openness.  During an interview with Rolling Stone Magazine he said that the White House’s National Security Advisor was a “clown,” stated that President Obama seemed to be “intimidated and absent” while meeting with US military leaders, referred to Vice President Joe Biden with an euphemism that cannot be quoted on this blog and which definitely was not a compliment, and on top of all of this, pretty much said that the US Ambassador to Kabul was a traitor.

It seems obvious to me that McChrystal did not intend to make these critical comments and then resign because he disagreed with how the war in Afghanistan was being carried out.  If this had been the case, after reading the interview, he would not have immediately called Vice President Joe Biden to apologize nor would he have waited until President Obama decided whether or not to fire him.  He would have preemptively resigned.  His press assistant did immediately lose his job.

McChrystal’s problem is that he was never trained about how to deal with the media.

Was the reporter who interviewed him sufficiently clear when he told him that everything McChrystal said would be used in the article?  Did McChrystal and his advisors think they could speak candidly with the journalist and that whatever they said would not be published and would be considered comments among “friends”?  Did they make it perfectly clear to the journalist that all of those comments were “off the record”?  Does McChrystal understand that a journalist’s main loyalty is not to his “new military friends” but to get good stories for his or her publication or channel?

Neither McChrystal nor his advisors deny making the statements in question, but I think that they never thought that they would be quoted verbatim.  No one wants to end such a distinguished career on such a disgraceful note.

A simple Media Training course would have saved McChrystal from this embarrassing end to his career and he would still be the supreme commander of NATO forces in Afghanistan.  Tony Hayward, British Petroleum’s CEO, would also have spared himself from the many confrontations he has faced and saved quite a bit of money if he had been trained properly.  Hayward’s mistakes during the Gulf of Mexico crisis are way too many to outline in this article.  His behavior only served to exacerbate an already difficult situation.

General McChrystal is a product of the Special Forces.  A secretive organization that works in the shadows, away from the public eye.  McChrystal was admired by his subordinates because he led by example.  In 2005, for example, he led a small group of commandoes in Iraq in a pre-dawn attack against one of the hideouts of Abu Musab al-Zarqawi, an Al Qaeda leader who was subsequently killed in combat.  The insurgents surrounded the small group of US soldiers and McChrystal fought valiantly in the intense battle.  It is not usual for a four-star general to risk his life in such a way.

McChrystal was used to the world of undercover operations.  To live in the shadows.  However, when he was named to such a high-profile job as that of supreme commander of ground forces of the Afghan war, he entered a completely different and unknown world for him.  And one of the most drastic changes was the continuous contact with the press.

It is obvious to me that no one trained him to deal effectively with the media.  A mistake that decimates his 35-year career of sacrifice for his nation.  He leaves through the back door, accused by the President of questioning the civil authority over the Pentagon and of bringing division to the team in charge of the war in Afghanistan.  Strong accusations all, especially now that the conflict in that country intensifies and the number of dead Americans is on the increase.  The great majority of Americans, according to recent polls, don’t see the reason behind continuing the war.  This incident with McChrystal definitely does not help the Administration at this junction.

In a society such as ours, with an ongoing news cycle where information flows 24 hours a day, Media Training is not a luxury, it is a necessity for anyone who is or wants to be a part of that cycle.

Media Training should be a required part of the curriculum at colleges and universities.  Whether for members of the military, scientists, physicians, economists, or basically any professional.

For example, someone can spend years in business school preparing to be an excellent manager.  However, if he or she does not know how to communicate effectively, they will miss an important value added component.  Not only because they miss out on opportunities to get free, positive publicity through the media.  Or because they won’t be ready to communicate well during times of crisis.  But, also because all these techniques to communicate effectively with the media are also applicable to internal communications in any organization.  And of course, they can also be used to communicate effectively with external stakeholders.  

The victims of this lack of Media Training will continue to surface.  McChrystal is only the most recent one.  A new one will soon come to our attention.  Stay tuned.