Mala comunicación en Massachusetts: receta para el desastre

Recientemente escribí sobre el fracaso informativo del gobierno de Haití durante la tragedia que está viviendo ese país. Hoy veremos que eso no sólo ocurre en países pobres y sin recursos, sino también en los más ricos.

El mundo político estadounidense aún está estupefacto por la victoria del republicano Scott Brown sobre la demócrata Martha Coakley en Massachusetts. Era una elección especial por el escaño del fallecido senador Ted Kennedy. Massachusetts es un bastión de los Kennedy y de los demócratas y la candidata demócrata aventajaba a su contrincante por más de 20 puntos apenas unas semanas antes de las elecciones. Sin embargo, perdió. Tras prácticamente cinco décadas con ese escaño en manos de los demócratas, pasa ahora a manos republicanas.

Ese cambio tiene repercusiones nacionales porque el Partido Demócrata pierde en la Cámara Alta la mayoría de 60 senadores que necesita para poder aprobar leyes sin que los republicanos puedan hacer nada por impedirlo. El efecto inmediato es que el Plan de Reforma de la Salud, un pilar de la agenda del Presidente Obama, podría no ser aprobado. O no ser aprobado con el contenido que los demócratas querían.

¿Qué ocurrió? El Presidente Obama lo dejó claro: mala comunicación.

El Presidente Obama dijo que aunque los planes de su Administración son buenos, fallaron al no explicar bien al pueblo norteamericano las virtudes de esos proyectos. “Estábamos tan ocupados haciendo las cosas y manejando las crisis inmediatas que teníamos frente a nosotros que descuidamos hablar directamente al pueblo estadounidense”, declaró Obama a la cadena televisiva ABC. Hasta sus opositores políticos aplaudieron la estrategia de comunicación de Obama durante su campaña presidencial, calificándola como muy innovadora y una de las principales claves de su éxito. Precisamente por ese motivo los expertos se extrañan aún más de un fallo semejante. Si realizaron un plan de comunicación tan efectivo durante la campaña, ¿por qué dejaron de ponerlo en práctica?

Los fallos de comunicación fueron a dos niveles. A nivel local y a nivel nacional.

Primero, el de la candidata local. Ya sea por arrogancia, excesiva confianza o muy imprudente infravaloración del candidato republicano, algunos líderes demócratas de Washington predecían que la elección sería  “un paseo” para Martha Coakley. Tuvieron un rudo despertar. Ahora esos demócratas admiten abiertamente que Coakley descuidó su campaña. Por ejemplo, del 23 al 30 de diciembre ni siquiera hizo apariciones públicas y Scott Brown ya tenía dos anuncios en televisión antes de que la demócrata pusiera al aire el primero. Por otro lado, el republicano sacó mucho más provecho de las redes sociales como Facebook, Twitter o YouTube.

Algunos republicanos dicen que la elección en Massachusetts se convirtió en un referéndum nacional sobre el Plan de Salud del Presidente Obama y el dinero que se estaría gastando en ése y otros programas. Ese es el segundo fallo a nivel nacional, fue aceptado por el propio Obama. Según él, no se comunicó adecuadamente a la clase media los beneficios del plan. Analistas republicanos afirman que el plan creó incertidumbre y descontento entre la clase media y que ese descontento se trasladó a la pugna electoral en Massachusetts.

Una vez más, pobre comunicación al más alto nivel causa daños devastadores. Las consecuencias políticas para el Partido Demócrata y la Administración podrían ser muy dolorosas. El que no entiende el valor de saber comunicar bien está destinado a fracasar o a no triunfar plenamente. Hasta políticos profesionales olvidan las cosas básicas: comunica constantemente, envía un mensaje claro, constante y fácil de entender. No te apartes de tu mensaje. Conoce bien la audiencia a la que te estás dirigiendo.

Y ahora incluso se habla de Scott Brown como posible candidato presidencial por el Partido Republicano. Hace apenas unos días era un verdadero desconocido a nivel nacional. Decenas de cámaras le persiguen por todo Washington como si fuera una estrella de Hollywood. Es un abogado, apuesto, joven, comunica bien, no se intimida, sabe realzar sus virtudes y ataca con efectividad las debilidades de sus oponentes. Además entiende muy bien la importancia de la comunicación y especialmente de las redes sociales. ¿Candidato presidencial? Quién sabe. Falta una eternidad política para obtener una respuesta a esa pregunta. Su experiencia política se limita a ser legislador estatal. Pero Obama también era un desconocido hace apenas tres años. Lo que sí sabemos es que la última persona que menospreció a Brown pagó el precio por hacerlo.

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