Fracaso Informativo en Haití

Una mala comunicación puede tener efectos catastróficos, como hemos visto claramente en el caso de la tragedia en Haití. Los afectados por el devastador terremoto vivieron los peores momentos del drama sin información  respecto a qué hacer o dónde encontrar la primera ayuda internacional que llegaba al país.

Haití tiene 9 millones de habitantes y hay como mínimo tres millones de personas afectadas por el terremoto. El gobierno afirma que los muertos son al menos ochenta mil, otras fuentes dicen que finalmente subirá a doscientos mil. El número de heridos, personas en shock, huérfanos y desaparecidos es aún desconocido.

El Presidente, René Préval, que sobrevivió de milagro al derrumbe del palacio presidencial, tuvo que moverse por una capital en caos en una pequeña moto para comprobar la extensión del desastre. En las primeras horas, Préval ni siquiera sabía qué miembros del Ejecutivo aún estaban vivos. El consejo de ministros, con los edificios del estado destruidos, está trabajando desde una pequeña estación de policía.  En una nación con un aparato estatal tan limitado debido a la falta de recursos, el temblor anuló completamente la escasa capacidad de reacción del gobierno ante un evento como ése. Con semejante caos, se entiende que el gobierno se sienta sobrepasado por las circunstancias y prácticamente se haya paralizado. Sin embargo, por otro lado, y precisamente debido a la tremenda falta de recursos, el presidente tenía que haber dado clara prioridad a la comunicación. No sólo para proyectar la idea de que había un gobierno intentando recuperar el control de la situación, sino, en especial, para informar a la población sobre los pasos a seguir en una situación tan delicada como ésa. El pueblo, en una situación de crisis grave, siempre busca acción rápida y efectiva por parte de su gobierno.

La prensa haitiana dice que durante los siete primeros días nadie del Ejecutivo se dirigió a la población. Añade que no hubo ni siquiera una conferencia de prensa por parte del gobierno. Millones de haitianos, ricos y pobres, esperaban ansiosamente guía por parte de sus líderes, pero lo único que encontraron fue silencio. Eso no significa que esos líderes no estuvieran haciendo nada. Muchos estaban intentando coordinar la llegada de urgente ayuda internacional o incluso visitando los lugares afectados. Sin embargo, media hora en la radio hubiera expandido el mensaje que tanto se necesitaba de una forma mucho más efectiva que visitando decenas de lugares cada día. La radio es muy escuchada en Haití y varias estaciones continuaban funcionando.

Mario Viau, el dueño de Signal FM, una importante emisora de radio local, dijo que envió a sus empleados a buscar a algún miembro del gobierno para que hablara a la población a través de sus micrófonos. Afirma que lo hizo motivado por el total silencio oficial. No tuvo éxito. Luego, a través de sus micrófonos, apeló al gobierno a enviar una persona a su estudio para explicar cosas básicas, como por ejemplo qué pasos dar para encontrar a un familiar perdido o qué hacer con un cadáver que aún no ha sido recogido de las calles. Lo único que recibió fue un mensaje grabado por parte del presidente pidiendo calma. “No sentíamos que teníamos un gobierno”, declaró Viau al periódico The Washington Post.

La comunicación siempre es importante, pero en un caso como éste es crucial. Esa falta de comunicación agravó aún más la tragedia. Nombrar a un portavoz y asegurarse de que hay un constante flujo de información es vital. Qué hospitales hay abiertos, dónde está la ayuda internacional. Hay cientos de preguntas que necesitan respuesta inmediata. Es, literalmente, una cuestión de vida o muerte. Es casi impensable que un gobierno, aún sumido en una crisis tan grave y con tan pocos recursos, no entendiera lo esencial que es mantener vivo ese flujo de información. Hay que estar preparado para esas crisis y ejecutar un plan realizado de antemano cuando surgen. No hay por qué improvisar.

La primera regla de cualquier crisis es no encerrarse en uno mismo, sino comunicar. Ser proactivo. Tener frescos los contactos con la prensa y usarlos al máximo. El gobierno haitiano fue acusado por centrar sus esfuerzos en informar a la comunidad internacional de lo que pasaba para conseguir ayuda. Sin duda ésa era una labor esencial, pero no lo es menos informar también a los habitantes de su propio país. Las víctimas.

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