España, ¿un país racista y xenófobo?

 

Si todas las figuras públicas fueran como Rafael Nadal, quienes nos ganamos la vida asesorando a personas, gobiernos y empresas públicas y privadas sobre cómo comunicarse mejor, nos quedaríamos sin empleo.

Por lo general, hay que dar entrenamiento, enseñar, a los personajes públicos para que sepan maximizar sus apariciones ante la prensa, transmitan de forma eficaz su mensaje y, especialmente, que no cometan errores garrafales que arruinen su imagen. Sin embargo, Rafael Nadal no necesita nada de todo eso.

Nadal es un ejemplo de lo que debe hacerse. A pesar de ser el número uno del mundo, siempre habla con humildad, nunca le falta el respeto a sus oponentes. Agradece a todos los que le ayudaron a llegar ahí, no se pone en un pedestal. Es accesible tanto para los medios como para los aficionados. Mientras otros deportistas de élite se quedaban en hoteles de lujo en Pequín durante las Olimpiadas, él prefirió residir en la Villa Olímpica junto a los otros deportistas. Eso significó para él tener que estar atendiendo constantemente a una larga lista de admiradores, algo que le restó mucho tiempo para otras actividades o para descansar. Pero Nadal no dudó en hacerlo. Es una persona abierta, amable, que desprende profesionalidad, sinceridad y respeto para todos. Si tuvo un partido malo, reconoce sus fallos y alaba las victorias de otros. Es tan buena persona que hasta sus más fieros competidores siempre tienen palabras de elogio para él. Como siempre, los que más saben son los más humildes. Lo cortés no quita lo valiente. Cada vez que Nadal habla, deja bien a España. Aparte de sus hazañas en el campo deportivo, es un inmejorable embajador para el país. Impecable. Parece perfecto.

Sin embargo, hay otros que necesitan entrenamiento urgente para saber comportarse frente a unos medios de comunicación globalizados como los que tenemos hoy en día. Es lo que se llama Media Training. Algunos deportistas, con sus declaraciones, han empañado gravemente no sólo su propia imagen, sino también la de España. Porque, quiéranlo o no, tanto dentro como fuera de nuestro país, se les ve como representantes de España. Un trocito de todos nosotros.

Algunos incidentes han hecho que muchos en el extranjero se pregunten si España es un país racista y xenófobo. Por lo que han leído o visto, y desde la perspectiva de otra nación, podría parecerlo. Lo más triste es que no hay nada más lejos de la realidad, pero algunos desafortunados incidentes y declaraciones han exportado esa percepción tan dañina. Y las consecuencias son muy graves.

En España, que los deportistas olímpicos se hagan una foto poniendo ojos de chinos no es un insulto, sino una mera anécdota. Una gracia. Esas fotos, por supuesto, jamás se hicieron con ánimo de ofender a los chinos. De la misma forma que, si las olimpiadas hubieran sido en España, nadie se hubiera ofendido en nuestro país si los chinos se hubiesen hecho una foto vestidos, por ejemplo, de flamencos. Pero aún no puedo creer que nadie en España se diera cuenta del error que estaban cometiendo. La ley número uno del entrenamiento de prensa es no hacer en público nada que no quieras que salga en la primera página de los diarios de todo el mundo. ¿Cómo es posible que ningún especialista les advirtiera que nadie en China, un país tan nacionalista, se iba a reír con ese chiste? ¿Cómo es posible que nadie supiera que hace apenas unas décadas los chinos no podían entrar en lugares de la propia China porque les estaba prohibido por las potencias coloniales europeas? ¿No saben que había carteles que decían ¨Prohibido el paso a perros y a chinos¨? Los chinos se han sentido muchas veces infravalorados y ahora, surgiendo como gran país y poder económico mundial, todo lo que son temas relacionados con su nacionalismo son enormemente delicados. En otras palabras, no es muy aconsejable ir a unas Olimpiadas en Pequín y hacer chistes sobre los chinos que ellos puedan interpretar como un insulto. No importa que en España no signifique lo mismo. Lo importante es cómo van a interpretar esos chistes en otros países. En este caso, China. Con eso, sin duda, se dañó la imagen de España en el llamado gigante asiático. No por mala fe, sino por ignorancia y falta de expertos en ese tema. No se aconsejó debidamente a los deportistas y directivos españoles. La foto de varios equipos nacionales haciendo los ojos de chinos sentó en China como una patada en el estómago. Y no creo que haya de extenderse mucho en la idea de que caer mal en un país de mil trecientos millones de personas no es algo precisamente aconsejable.

La actuación personal y pública de la representación española fue impecable durante las Olimpiadas, pero basta que haya un incidente como éste para que quede empañada frente a los ojos de muchos en China.

        

Foto:  The Guardian. Texto de foto: “Equipo español de baloncesto posando para foto. Dominio público”.

Pero el problema es que la cosa no acaba ahí. Últimamente ha habido varios incidentes de ese tipo que han echado aún más leña al fuego.

Cuando Luis Aragonés aún era el entrenador del equipo de la selección nacional española de fútbol, la agencia EFE afirma que durante un entrenamiento le dijo al jugador José Antonio Reyes ¨Dígale al negro (por Thierry Henry, su entonces compañero en el Arsenal) que usted es mejor. Dígaselo de mi parte¨.  El diario inglés The Guardian afirmó que lo dicho fue ¨Dile a ese negro de mierda que tú eres mejor que él. Díselo. Díselo de mi parte. Tú eres mejor que ese negro de mierda¨. Aragonés afirmó después que él no es ningún racista, que algunos de sus mejores amigos son negros y que eso fue sólo un chiste para motivar al jugador.

Si exceptuamos este último episodio, yo no tengo ningún motivo para dudar de que Luis Aragonés no es un racista, pero si él hubiera vivido en Gran Bretaña o Estados Unidos, hubiese tenido que renunciar inmediatamente a su puesto. Y no sólo eso, sino que, más que probablemente, lo hubieran demandado frente a los tribunales por una cantidad millonaria. La noticia fue reproducida en los medios de todo el mundo. El entrenador del equipo deportivo más emblemático de España calificando a Thierry Henry de ¨negro de mierda¨. Otro duro golpe para la imagen de España. Luis Aragonés tenía que haber cogido el primer avión a Londres y pedir disculpas personalmente ante Henry. Explicarle que no es un racista y que lamentaba las palabras que había usado. Que todo fue un malentendido. Un chiste malo que salió por la culata. Pero no lo hizo y el problema se agravó aún más. Aragonés tendría que haber pensado que no importa si él lo hizo sin mala intención o no, eso es algo inadmisible y que ofendió a Henry y a muchos otros, sin importar su raza. Aparte de la clara lección de que nunca hay que expresarse faltando al respeto a alguien, hay otra: no es lo mismo hacer una broma sin ánimo de ofender a nadie en un bar junto a un amigo mientras te tomas una cerveza que hablar cuando hay periodistas frente a ti.

En España, igual que en el caso de China, muchos no tomarían eso como un insulto. ¨Dijo eso como podría haber dicho cualquier otra cosa para motivar a Reyes¨, dirían. Pero hay dos problemas. El primero es que vivimos en un mundo globalizado donde todo lo que dices se escucha en todas partes. Cuando Aragonés hablaba, sus palabras no sólo se escuchaban en España, sino en todo el mundo. Literalmente. Y segundo, que esas palabras muestran una total falta de sensibilidad y entendimiento de otras culturas fuera de la suya propia. Y es que esas palabras son muy ofensivas. Si calificas a alguien como ¨negro de mierda¨ en un país como Estados Unidos, pueden ser las últimas palabras que articules en tu vida. La pérdida de tu trabajo seguramente sería la menor de tus preocupaciones.

Hace apenas unas décadas, los negros tenían que viajar en la parte de atrás del autobús, no podían entrar a lavabos para los blancos y tenían que hacer el servicio militar en unidades separadas del resto de los soldados. Hoy en día aún sufren enormes discriminaciones y violencia étnica sólo por un motivo: el color de su piel. Cualquier insulto racial a cualquier raza es siempre inadmisible, pero hacerlo contra una que tanta discriminación reciente ha sufrido y sufre es peor aún. Cualquiera que escuche esas palabras de Aragonés fuera de España, pensará que es un racista. Y si España lo mantiene como entrenador después de semejantes declaraciones, pensará que España es un país racista. La asociación de ideas es inmediata. Y lo más triste es que Luis Aragonés seguramente no es ningún racista. Pero cometió el error, primero, de decirlo y, segundo, de no ir a pedir disculpas personalmente. Las autoridades deportivas tendrían que haber tomado cartas en el asunto y obligarle a coger ese avión para disculparse. Una vez más, falta de sensibilidad hacia otros, ignorancia. Otra vez la imagen de España empañada. Y todo por no haber dado media training a Luis Aragonés. Tanto técnico como de sensibilidad cultural. ¿Qué tal le sentaría a él que lo calificaran desde Londres como ¨español de mierda¨? Me pregunto si los españoles son realmente conscientes del daño y consecuencias que crean estos incidentes.   

El propio jugador del Barcelona Eto’o estuvo a punto de abandonar el campo de juego furioso por los gritos racistas que recibía. Algo que indica de forma muy clara lo delicado del tema. Quizás los aficionados realizan gritos racistas única y exclusivamente porque es eso lo que molesta al jugador y lo desconcentra. Si gritar ¨¡Torero!¨ surtiera el mismo efecto, entonces sería torero lo que gritarían. Pero tienen que pararse a pensar un poco en que eso, para personas como Eto’o, no es ningún chiste. Es un insulto. A nadie le gusta que le falten al respeto. Y esas cosas son las cosas en las que se fijan los medios internacionales. Aficionados gritando consignas racistas, el entrenador de fútbol del primer equipo llamando a alguien ¨negro de mierda¨, fotos de los deportistas olímpicos parodiando a los chinos. Cuando son tantos incidentes, desde el extranjero se preguntan: ¿es España un país racista y xenófobo? La respuesta es NO porque envía muchísima ayuda social a países del tercer mundo. La respuesta es NO porque sus rescatistas son los primeros en llegar a cualquier país que ha sufrido un desastre en el tercer mundo. La respuesta es NO porque la gente normal y corriente se moviliza en masa en España para recaudar fondos de ayuda a países del tercer mundo tras, por ejemplo, el paso de un devastador huracán. La respuesta es NO porque ha abierto sus puertas a un verdadero éxodo de inmigrantes que llegaron a España en busca de una mejor vida. Y eso no lo hace ningún país racista. Sólo lo hace un país que quiere ayudar a otros sin importar el color de su piel. Pero la noticia más llamativa en los medios internacionales no será que los rescatistas españoles llegaron antes que nadie y se están jugando la vida para salvar la vida a gente enterrada tras un terremoto en Centroamérica, sino que Luis Aragonés llamo ¨negro de mierda¨ a un jugador de ese color.

Pero los ejemplos se multiplican. Tanto por falta de saber cómo actuar en público y frente a las cámaras como por carencia de sensibilidad hacia otros. Como cuando el tenista David Ferrer, durante el último US Open y descontento ante una amonestación, dijo a una mujer árbitro ¨Es normal, tú eres una chica. Las chicas no pueden hacer nada, nada. No pueden hacer nada¨. Ferrer se disculpó inmediatamente después, pero lo que salió en los diarios de todo el mundo fueron sus palabras denigrantes hacia las mujeres, no sus disculpas públicas.

Veamos otro ejemplo evidente de la falta de media training y de total falta de entendimiento de las consecuencias que tiene todo lo que uno dice. Tras la final olímpica de baloncesto entre Estados Unidos y España, el pívot de la selección española Marc Gasol declaró: ¨Estaban cagados. Si no lo admiten, mienten¨, refiriéndose a los jugadores estadounidenses.

Los jugadores estadounidenses, que reciben un entrenamiento muy bueno para maximizar su imagen ante los medios, sólo tuvieron palabras de elogio para España. Mi pregunta es: ¿es consciente Marc Gasol de las consecuencias que podrían tener esas declaraciones? Marc Gasol va a jugar el año que viene en los Memphis Grizzlies, el mismo equipo en el que jugó su hermano, Pau Gasol. ¿Qué reacción cree Marc Gasol que tendrían los aficionados de los Grizzlies si supieran que él dijo eso de sus compatriotas en Pequín? ¿Es aconsejable decir que los americanos ¨estaban cagados¨ cuando él va a comer del dinero que le van a pagar los americanos? ¿Es aconsejable decir eso cuando le están abriendo las puertas para entrar en la mejor liga del mundo de baloncesto? ¿Qué reacción cree él que hubiera habido en España si los jugadores americanos, que al fin y al cabo ganaron el partido, hubiesen dicho que ¨los españoles estaban cagados¨? Marc Gasol es una persona muy joven y simplemente dijo lo que le vino a la cabeza, sin pensarlo dos veces. Un pecado de juventud. No lo hizo para realmente herir a nadie. Pero tiene que entender que no es lo mismo decir ¨los tuvimos contra las cuerdas y podríamos haber ganado¨ (que es cierto) a que ¨estaban cagados¨. Ese tipo de comentarios pueden acabar con su carrera en un país como Estados Unidos. Necesita Media Training urgentemente para evitar futuros males mayores. Especialmente si va a jugar y vivir en un país muy distinto al suyo y con el que no está familiarizado.

Eso, por supuesto, no fue nada comparado con lo que hizo el entrenador de baloncesto de Estados Unidos, Bobby Knight. En 1979, durante la celebración de los Juegos Panamericanos en Puerto Rico, Knight fue expulsado del campo. Al irse, se enfrentó con un policía y le pegó un puñetazo en la cara. El gobierno puertorriqueño pidió su extradición para juzgarlo, pero el entrenador, con expertos abogados, jamás regresó a encarar los cargos. En la revista Sports Illustrated, Knight afirmó refiriéndose a los puertorriqueños: ¨Que se jodan, que se jodan todos. Lo único que saben hacer es plantar bananas¨.

Conclusión. Dejando de lado algunos que son obviamente racistas y lo que necesitan es un buen tratamiento psiquiátrico, los deportistas de élite necesitan Media Training tanto como un político o un empresario que salen constantemente frente a las cámaras. No sólo en su propio beneficio y el de su equipo, sino en bien de la imagen de su país. No todos son Rafael Nadal.

Por:  Pablo Gato, Gato Communications

 

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One Response to “España, ¿un país racista y xenófobo?”

  1. anónima Says:

    Soy de Europa del Este, vivo en España y creo que la sociedad española es más bien xenófoba. He encontrado amigos maravillosos aquí, pero lo habitual es que cuando conozco a una persona nueva, antes de que me pregunte de dónde soy, muestra una actitud, y tras descubrir mi origen, esa actitud cambia negativamente. Lo cual indica que la gente tiene prejuicios: te evalúan negativamente por tu procedencia, antes de conocer tu personalidad.

    Entiendo que este fenómeno tiene que ver con la crisis económica, el consecuente desempleo, crimen, etc, así como las diferencias en las mentalidades y simplemente el hecho de verse rodeado de pronto de gente extranjera. Me imagino que los españoles se sentirán amenazados por los inmigrantes. Entiendo la situación, pero al mismo tiempo la sufro.

    Un saludo,

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